El impacto de las emociones en el aprendizaje de idiomas

El impacto de las emociones en el aprendizaje de idiomas

Piensa en un idioma que quieres (o necesitas aprender). ¿Qué sientes? ¿emoción? ¿felicidad? ¿miedo? ¿nervios? ¿Sabes por qué es importante esta pregunta? Porque la respuesta influirá en tu proceso de aprendizaje. 

En el aprendizaje, existe algo llamado el “filtro emocional”. Tus emociones verán el proceso de aprendizaje como algo positivo o negativo, lo que hará que ese filtro suba o baje y, en consecuencia, que puedas internalizar los conocimientos con mayor o menor facilidad. 

La ansiedad lidera la lista.

De todo lo que un estudiante puede sentir, la ansiedad es definitivamente lo más común. Muchos sentimos un cierto grado de ansiedad estando en una clase de idiomas. El miedo a equivocarse frente a su profesor o compañeros, la frustración de querer expresarte y no saber qué palabras usar o los nervios de no ser capaz de entender a otros son sentimientos completamente comunes y me atrevo a decir que necesarios puesto que nos ayudan a estar más alerta y a hacer un mayor esfuerzo por evitar esas situaciones negativas. 

Sin embargo, si no controlamos esos miedos, esta ansiedad puede llegar al punto de paralizarnos, de no permitirnos expresar nuestras ideas aún cuando sabemos cómo hacerlo, de quedarnos en blanco con el solo hecho de escuchar nuestro nombre y de no comprender algo aunque sepamos que somos capaces de hacerlo. 

la ansiedad en el aprendizaje de idiomas
Muchos estudiantes sienten ansiedad mientras están aprendiendo.

Cómo evitar bloquearte cuando estás aprendiendo.

Desde hace muchos años se ha hablado de diferentes tipos de inteligencia, entre las cuales encontramos la inteligencia emocional, de esa capacidad de reconocer nuestras emociones, de regular esas emociones y nuestras respuestas a ellas y de evitar que interfieran en nuestras actividades diarias. 

Aprender es, sin duda alguna, una de las actividades que puede verse afectada cuando no logramos reconocer y regular nuestras emociones y estas toman control de nuestro proceso cognitivo. 

Lo más importante es darnos cuenta de que somos nosotros mismos quienes estamos aumentando ese “filtro emocional”. Que no se trata de no tener la capacidad de aprender un idioma nuevo o de que el idioma es demasiado difícil, se trata de confiar en nosotros mismos, de entender cuando estamos nerviosos y de no permitir que esos nervios escalen al punto de impedirnos lograr nuestras metas. 

Debemos aceptar que está bien equivocarnos, que no debemos saberlo todo siempre (por algo estamos aprendiendo), que aprender un idioma toma tiempo y que el error solo nos llevará a mejorar. Si tomas esos nervios como motivadores a hacerlo mejor, el proceso será más sencillo y efectivo. Confía en ti, confía en que lo lograrás y no veas el nuevo idioma como una meta inalcanzable, ve tu proceso de aprendizaje como motivo de orgullo porque estás trabajando en lograr algo por ti y para ti. 

El rol del profesor.

Si bien el primer paso para evitar bloquearte por las emociones debes darlo tú, tu profesor también tiene un rol importante en este proceso. El profesor no debe limitarse a impartir conocimientos de manera robótica (ya sabemos que existen programas, aplicaciones y muchas otras herramientas para esto); el profesor debe tomarse el tiempo para conocer a sus estudiantes y asegurarse de crear un ambiente seguro y de tranquilidad en el proceso de aprendizaje. 

No es lo mismo sentir nervios por hablar en otro idioma pero saber que tienes a alguien con experiencia que te ayudará en el proceso y te ayudará a sentir más confianza, que sentir esos nervios multiplicados por la angustia de saber que esa persona con mayor experiencia te juzgará y te hará sentir menos capaz. 

Este rol del profesor va desde la manera como transmite sus conocimientos hasta la manera como corrige los errores de sus estudiantes. Lo más importante es respetar el proceso de cada estudiante y saber qué estrategias y metodologías usar para ayudarlo a superar los obstáculos. 

El rol del profesor en el aprendizaje de idiomas
El profesor puede influir en tus emociones.

¡Sí puedes!

Está bien sentir nervios y un cierto nivel de ansiedad cuando aprendemos idiomas pero no permitas que esos sentimientos te detengan e impidan que cumplas tus metas. Concéntrate en por qué quieres aprender ese idioma, los beneficios que obtendrás y las oportunidades que se presentarán. Si ves el idioma como la herramienta que te permitirá lograr lo que deseas, quizá esos sentimientos negativos sean reemplazados por algunos más positivos como la confianza, la esperanza y la emoción de lograr cosas importantes. 

¿Cuáles han sido tus emociones en el proceso de aprendizaje? ¿Han sido emociones positivas o negativas? ¿Cómo has superado las emociones negativas? ¿Crees que la inteligencia emocional aplica para los idiomas? Déjanos saber en los comentarios.

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